Al Ser Madre No Perdí Nada, Sólo Me Hice Más Fuerte

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Ser madre casi siempre es una elección propia aunque nadie puede saber que conlleva un gran esfuerzo y sacrificios. Una mujer que es madre asume todo eso porque desea traer a un niño al mundo y quiere vivir la experiencia.

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Pero lo anterior no es algo que todas asumimos ya que ser madre significa estar 24/7 para tu hijo, tener pocas horas de sueño, postergar metas y tener que multiplicarnos para realizar todo lo que requiere el cuidado de un bebé. Todo esto es un sacrificio, pero uno maravilloso.

Las madres que se sienten sobrepasadas no deben sentirse mal ya que es normal que tengamos cambios emocionales, pero hay un momento en que tu cuerpo ya puede descansar, tu mente está optima y cuando miras a tu hijo piensas y sientes que por nada cambiarías la experiencia de haberlo tenido.

Es verdad, ser madre puede ser agotador a ratos

La crianza puede ser demandante y estresante para una madre sobre todo los primeros dos años de vida de nuestros hijos ya que los bebés requieren de mucha atención y el cerebro de la madre está en un ”modo alerta” constante.

Una madre busca proteger a su hijo, alejarlo de los riesgos y atenderlo lo que hace que tengamos bruscos cambios de ánimo donde surge ese pensamiento de que al parecer tener un hijo te quita más de lo que te ofrece.

  • Esta sensación suele vincularse a ciertas dinámicas personales. En la revista ”Today Moms” se publicó un estudio que dice que las madres que no comparten la crianza de sus hijos tiene mayor estrés y ven el hecho de tener un bebé como un reto que antes no habían previsto.
  • Cuando no hay una responsabilidad de la pareja sino sólo de una parte, esa persona se siente más estresada y ansiosa, pero la sobrecarga no se refiere exclusivamente a criar a un bebé sino que también afecta la poca calidad de la relación afectiva que influye en tener pensamientos negativos.

Cuando sabes lo que realmente te importa el esfuerzo no es un problema

Tener ayuda es vital para ser madre y esto no tiene que ver con querer menos a tu hijo por dejarlo con sus abuelos. Se trata de saber organizarte y gestionar bien todo lo que implica la crianza de un niño.

Te cansas, pero también te sientes realizada

No hay problema si de vez en cuando te quejas así que no te avergüences si un día no puedes más, te sientes mal y quieres llorar. Esto es normal ya que criar a un hijo es parte de la vida y en ella hay días malos y otros buenos.

  • Admite cuando estés mal. Estas en un proceso de aprendizaje, te estás haciendo fuerte y de apoco te sentirás orgullosa de ti misma, de tu pequeño y de todo lo que han logrado juntos.

Puedes estar agotada cuando termina el día, pero te sientes realizada.

No perdiste nada. Si algo cambio es porque ya no es necesario para ti

Has dejado algunas cosas atrás desde que te convertiste en madre.

  • Seguramente ya no existan algunas amistades.
  • Dejaste de hacer cosas que antes te encantaban.
  • Puede que cambiaras de trabajo para compaginar la crianza de tu hijo con tu realización profesional.
  • Ahora tienes nuevos intereses y lo que antes para ti era prioridad, ahora pasa a ser algo secundario.

No pienses que perdiste cosas, pues más bien creciste y estás avanzando y dando prioridad a lo que más amas, tus hijos.

Tu vida ha cambiado, pero eso te hace fuerte, te gusta tu nueva vida y aunque no lo veas siempre, eres más feliz.


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