5 Mujeres Relatan Su Maravillosa Experiencia Al Abrazar A Sus Hijos Por Primera Vez

Compartir en Facebook

Los abrazos demuestran mucho más que mil palabras, es una muestra de amor, apoyo, respeto y empatía con el otro. Por eso un abrazo o más específicamente el primer abrazo entre una madre y un hijo es una de las experiencias más emocionantes que se pueden vivir.

Publicidad

Estas 5 mujeres compartieron esta vivencia, relatando cómo fue ese momento:

“Fue apenas lo vi, necesitaba darle las gracias por aferrarse a la vida”

“Desde el tercer mes que mi embarazo comenzó a tener muchas complicaciones. Mis días transcurrían en la consulta de mi doctor para saber con certeza qué sucedía con el pequeño Tomás. Las noticias no eran alentadoras, pero había algo en mí que me decía que ese primer abrazo sí llegaría.

Así fue, un 25 de noviembre que no olvidaré jamás. Recuerdo que pedía que el momento llegara pronto; estaba consciente, pero de un momento a otro sentí que el tiempo se detuvo para mí y para él, y nos abrazamos en un gesto lleno de lucha, de fortaleza, de ganas de vivir. Sentí paz y tranquilidad al tocar su piel, su olor, sus ganas de conocer el mundo.

Hay dos cosas que sé que no olvidaré nunca más en mi vida: la vez que supe que esperaba a Tomás y cuando lo abracé por primera vez”.

Paula, 33 años.

“Nuestro primer abrazo tardó 3 eternas horas en llegar”

“Era el día más feliz de mi vida. Aquel 13 de enero llegaba al mundo Nicolás, a quien toda la familia esperaba con ansias en casa. Recuerdo que el trabajo de parto fue con total normalidad. El momento de tener a Nico en mis brazos estaba por suceder, y eso hizo que mi corazón latiera con más fuerza que nunca. Sin embargo, algo vino a empañar ese momento, ya que los doctores corrieron con mi bebé sin que yo pudiera verlo.

Esos momentos se hicieron eternos, no entendía qué pasaba, y por mi cabeza daban vueltas muchas cosas que no quisiera volver a recordar.

Gracias a Dios, se trataba de un problema menor, y tras 3 eternas horas vi entrar a Nicolás. Recuerdo que cuando alcé mis brazos para cargarlo, sentí en carne propia cómo es que el amor se expande. En ese primer abrazo que nos dimos estaba la tranquilidad que yo necesitaba, y me imagino, que también estaba su felicidad por llegar y formar parte de este equipo”.

Cami, 28 años.

“Apenas tuvimos un ratito a solas, nos dimos ese cálido abrazo”

“Siempre supe que esa niñita de grandes ojos verdes y pelito con rulos sería mi eterna compañera de vida. Y es que Luciana es eso, es todo.

Contrario a lo que pensaba, en nuestro primer encuentro visual ella me dedicó la sonrisa más dulce que he recibido jamás. El momento fue mágico, pero me urgía tener un espacio solo para las dos.

Cuando ya estábamos de regreso en casa, esperé el minuto en que nos encontráramos finalmente solo las 2, y en el silencio absoluto le di su primer abrazo. Fue realmente especial porque logramos conectarnos, y sin palabras, nos dijimos que ese abrazo sería el pacto de amor más grande que cerraríamos”.

Francisca, 35 años.

“Me daba tanto miedo lastimarla, la abracé a sus dos meses de vida”

“Emilia es la primera de mis 3 niñitas. Con ella todo fue nuevo; los llantos, la forma en que debíamos moverla, vestirla, e incluso abrazarla. Recuerdo que me daba mucho miedo darle un abrazo… no sé, sentía que algo le pasaría a su delicadita piel.

Fue pasando el tiempo y crecía cada vez más rápido. Tanto, que me asustaba la idea de no aprovechar cada uno de los minutos a su lado antes de que fuera demasiado tarde. Fue entonces que dándole un baño dejé mi miedo atrás. La vi, y no me pude resistir a sus bracitos, entonces la tomé y nos regalamos por fin ese abrazo que sentí eterno, y que al día de hoy es el más lindo recuerdo”.

Maria, 42 años

“El mar fue testigo de ese especial momento”

“Me costó mucho ser mamá, así que entenderán cuánto esperé ese primer abrazo. Fue una odisea gigante, que realmente le deseo a poca gente. Soy mamá por opción, pero no tengo pareja, en especial por eso, Pedro, mi hijo, es mi mayor y mejor compañía.

Por mi edad, tuve un par de complicaciones tras el parto, él estaba bien, pero yo no. Tras 2 semanas me dieron de alta, y apenas estuve totalmente recuperada, nos fuimos a la playa; el lugar que amo y que sabía me devolvería la fuerza. Una vez allá, la brisa del mar, el sonido de las olas, y estar en el lugar que quería, me hizo sentir la obligación de darle a Pedro las gracias por traerme de vuelta una vez más. Me acuerdo perfecto que él sonrió con sus ojos, y ahí entendí que ese primer abrazo simplemente tenía que esperar”.

Consuelo, 39 años


Publicidad