¡Para! No Le Grites A Tu Hijo. Conoce Las Nefastas Consecuencias De Hacerlo

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No les grites a tu hijo porque estarás incurriendo en un gran error en pos de una supuesta “buena educación”.

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Contrario a lo que se cree, cuando alzas la voz estás generando violencia en los niños. No apeles a esta poco eficaz herramienta, ya que también podrías generar depresión infantil.

De acuerdo a un estudio realizado por la Universidad de Pittsburgh esas serían las consecuencias: los gritos forman niños agresivos, con baja autoestima y depresivos.

No les grites a tus hijos, habla con ellos


Los científicos que estudiaron los efectos de este método al que recurren los padres cuando educan a sus hijos.  Levantar la voz y apelar a insultos y descalificaciones obtuvo un sorprendente resultado.

La investigación fue publicada en la revista “Child Development” y analizaron a 976 familias compuestas por padre, madre e hijos de entre 13 y 14 años.

El 45% de los padres  y padres admitieron que usaban la ‘disciplina verbal’ y se logró verificar cuando se descubrió que esos niños desarrollaron más problemas de conducta que el resto.

Los expertos concluyeron que gritar a los pequeños despierta comportamientos destructivos y que al hacerlo, no se disciplina sino que se despiertan manifestaciones agresivas y depresivas en ellos.

Paralelamente, los expertos están a favor de este avance ya que afirman que la agresión verbal mata. Y no es menos si se considera que provoca las mismas consecuencias emocionales que la agresión física.

Incluso, levantarle la voz al niño en público puede acarrearle peores consecuencias. En casos así el niño siente verguenza y su autoestima se ve herida.

La relación del menor con sus padres cambia ya que no los ve como figuras de autoridad, sino que solo temor y rabia.

Por eso es que los expertos reiteran algunos tips para controlar el enojo y emociones paternas. Unos de esos es respirar profundo y reprender al menor solo una vez que el adulto esté calmado. En caso de haberle gritado, pedirle perdón y explicarle que lo ama y solo actuó por ira.

¿Cómo afecta al niño?


Empieza a tener peleas escolares, baja su rendimiento, comienza con las mentiras a los padres, se entristece repentinamente y sufre de depresión. Estas serían apenas algunas de las consecuencias de los gritos paternos. Sin embargo, los responsable del estudio señalan que una vez insultado o alzada la voz, “el daño ya está hecho” y que  no hay vuelta atrás.

Entonces, no le grites a tus hijos porque los condenas a problemas emocionales y de comportamiento. En paralelo existe una reacción fisiológica que aumenta la hormona del estrés y es muy negativa para el desarrollo del cerebro a esa edad.

Según los estudiosos, los niños y adolescentes se encuentran en un proceso de construcción de su propia personalidad y los gritos calificativos o insultos solo los hieren y los hacen sentir inútiles. Por lo tanto, su autoestima se resiente y aumenta el rechazo por el adulto.

Al gritar a los niños es darle simplemente un mal ejemplo. No está aprendiendo a ser educado bajo ningún punto de vista y menos le estás ensañando a ser tolerante y se autocontrole. Por eso es que se recomienda actuar asertivamente frente a las conocidas “inundaciones emocionales” que te hacen perder el control.

Claramente se trata de un método tradicional muy arraigado pero es poco efectivo y deja secuelas psíquicas, emocionales e, incluso físicas. S

Esta práctica lo tornará inseguro y retraído por lo que es fundamental pensar bien antes de actuar.

Evita cometer este error capaz de marcar y dejar una huella psicológica irreversible e imborrable en tu hijo.


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