Anciana De 90 Años Conoce El Mar: Volvió A Ser Una Niña Cuando Sintió Las Olas En Sus Pies

Compartir en Facebook

Es incomparable la felicidad que genera visitar un hermoso lugar por primera vez. Si vives cerca de una playa, es probable que no recuerdes la primera vez que pisaste una. Lo mismo si creciste a poca distancia de la nieve. Incluso puede que paseos a esos lugares sean comunes para ti y no te des cuenta de lo afortunado que eres.

Publicidad

La estadounidense Enid Marie Weide ha vivido grandes hechos históricos, como la Segunda Guerra Mundial, la Gran Depresión y la llegada del hombre a la luna. Pero en sus 90 años de vida, jamás había podido visitar una playa, sentir la arena o las olas en sus pies.

Desde que falleció su esposo en 2014, Weide se ha dedicado a su familia y nietos. Sus hijos se dividen para cuidarla, y un día conspiraron para darle una gran sorpresa.

Ella pidió que, cuando muriera, sus cenizas fueran mezcladas con las de su marido (que fue marinero) y luego fueran esparcidas en el mar. “Haría feliz a papá y finalmente podré poner los pies en el océano por primera vez”, dijo la anciana.

A sus 90 años y con varios problemas de salud encima, Enid pensaba que jamás podría conocer y sentir el agua marina. Creía que era muy tarde para cumplir ese sueño. Y jamás pensó que sus hijos le darían la sorpresa que tanto necesitaba.

Su hija mayor, Jeanne, logró conseguir prestada una silla de ruedas que puede desplazarse por la arena y que es capaz de meterse al agua sin sufrir daños ni averías.

Amigos y familiares de Enid ayudaron a cumplir el anhelo de Enid que jamás pensó ver materializado: en junio la llevaron hasta una playa en California y su hija mayor la arrastró hasta el agua.

“Al principio, mamá estaba confundida acerca de por qué alguien traía una silla de ruedas”, contó Jeanne. “Cuando le dije lo que habíamos planeado una sorpresa para ella, no estaba muy segura de si ella estaba feliz, confundida o preocupada”.

Luego de chapotear por un rato, la mujer no se contuvo y comenzó a llorar lágrimas de alegría.

“Mamá lloraba lágrimas de alegría por finalmente poder entrar al océano”, comentó su emocionada hija.

“Fue abrumador poder darle este regalo. Pensé que sería feliz, pero no estaba preparada para lo feliz que este simple acto de amabilidad de amigos, familiares y vecinos la haría sentir”, concluyó Jeanne.

Mira el bello momento a continuación:


Publicidad